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Hallar el espacio para el aprendizaje.
Sea cual fuera el tipo de instalación para trabajar, la búsqueda de espacio para el aprendizaje parece ser una tarea constante. A medida que los alumnos ganan en aptitudes se necesitan nuevos espacios para acomodarse a ellos. Cuando los profesores buscan nuevo espacio para acomodar las actividades de aprendizaje, el entorno a veces parece demasiado pequeño, o demasiado definido o de forma inadecuada.
Pero en cualquier ambiente de aprendizaje existen lugares poco desarrollados, que no han sido advertidos por el profesor y otros infrautilizados. Los modos habituales de ver y de reflexionar acerca de las clases a menudo obstaculizan la capacidad del enseñante para concebir posibilidades de disposición, haciendo uso de ese espacio de aprendizaje pasado por alto y poco desarrollado. Si una zona es ignorada por los alumnos, eso significa que la distribución de la clase ha sido vista y planificada desde la perspectiva del profesor, no desde la suya.
Si tomamos en cuenta la perspectiva del estudiante respecto del espacio resulta más fácil organizar zonas que puedan respaldar cómodamente el trabajo de los niños y ayudarles a sentirse a gusto en el entorno.
El aula demasiado pequeña.
Los alumnos/as no tienen espacios y relatan los sucesos que les ocurren en el ámbito áulico.
En esta aula existía un área donde había una librería, una mesa de profesor, otra mesa grande y un armario. Este espacio y otro al lado opuesto de la habitación, eran los que los docentes reservaban para realizar sus trabajos durante la jornada escolar.
Visualización del espacio del aula.
El auténtico problema de muchas clases demasiado pequeñas no estriba tanto en su verdadero tamaño como en el modo en que son vista por los profesores considerando sólo una parte del espacio disponible y pasando por alto el resto.
Cuando se coloca mobiliario, afecta a la apariencia del entorno general disponible destacando una parte y camuflando otra, de manera que es difícil visualizarlo como si estuviera vacio. Una vez distribuido el espacio, todavía resulta difícil ver la zona que no han sido asignadas a propósitos especiales.
Aunque todos los profesores no ven exactamente del mimo modo el espacio de la clase, existen algunos problemas en su visualización clara.
Visión del espacio del profesor como lugar de aprendizaje.
Los profesores que trabajan en aquella clase demasiado pequeña se olvidaron de dos grandes zonas que podrían haber sido utilizada en el aprendizaje por los alumnos, porque vieron los lindes de sus propias áreas de trabajo como si fueran muros.
Un momento basta para dotar conveniente una mesa para el trabajo de los niños y es posible cambiar los materiales para el trabajo del profesor. Muchos ambientes de aprendizaje parecerían mayores si los compartieran profesores y alumnos.
El espacio de la tarima puede ser dotado para la actividad de los niños con materiales dispuestos en envases para transportarlos. Por la mañana y en un momento puede disponerse la mesa. La misma zona queda libre para el trabajo de los profesores cuando se retiren los envases de los niños, hasta la mesa del profesor puede convertirse en superficie de trabajo durante la jornada escolar. Un momento basta para dotar conveniente una mesa para el trabajo de los niños. Es posible cambiar los materiales para el trabajo del profesor.
Ver más allá del aula real.
Cuando se distribuye un aula asignando un asiento a cada niño, es probable que el profesor vea el aula real como el área en donde están agrupados los pupitres o mesas al tiempo que considera los espacios restantes en la pared posterior y los laterales como sobrantes.
Las actividades del día se amontonan en la parte principal del espacio mientras que las áreas sobrantes se emplean sólo ocasionalmente o nunca, en actividades de aprendizajes.
Quizá esta manera de ver el espacio explica por qué hay tantas clases con estanterías adosadas a la pared. Hay muchos espacios desdeñados en las aulas que podrían servir para librerías, trabajos manuales, grupos de lectura u otras actividades especializadas.
Descubrimiento de pequeños espacios no advertidos.
Los límites de una clase, el espacio próximo a armarios fijos o a las perchas de la ropa, el área del suelo entre dos puertas enfrentadas en paredes opuestas o el espacio más allá de la entrada, cerca del rincón posterior del aula, pasan con frecuencia desapercibidos.
Antiguas ideas acerca de la disposición del aula.
Aunque los profesores sean capaces de una clara visualización del espacio, quizá les resulte difícil tomar en consideración las nuevas ideas acerca de la organización espacial, tras haber pensado siempre conforme a ciertas maneras tradicionales respecto a la disposición de la clase.
Pensar que todo debe ser igual
Algunos profesores actúan como si, al emplear un determinado mueble de un modo especifico, eso significara que cualquier otro elemento debería ser utilizado precisamente de la misma manera. Es decir, que el maestro puede acomodar el aula respecto a la clase que baya a impartir.
Todas las mesas se pueden ordenar en filas, en cuadros, en círculos o aisladas; todas las estanterías se alinean a lo largo de las paredes. Resulta fácil instalarle ruedas a las estanterías para que de esta forma puedan desplazarse de un lugar a otro sin dificultad.
Cinco principios encaminados a un nuevo ambiente escolar
La organización del aula debe servir al programa educativo siendo un entorno rico en interacciones y facilitadores del desarrollo. Los cinco principios encaminados a la consecución de un nuevo ambiente escolar son:
-El aula ha de convertirse en un lugar de encuentro con los otros para favorecer el conocimiento y el acercamiento de unos hacia otros.
-La clase debe sugerir gran cantidad de acciones para que todos tengan un contacto con los materiales y actividades y, así abarcar una gran variedad de aprendizajes.
-La clase ha de estar abierta al mundo que la rodea ya que el aprendizaje no solo se da dentro del aula sino también en los espacios extraescolares.
-Debemos convertir el aula en un espacio acogedor para que los componentes del grupo se sientan acogidos.
-La clase debe ser un lugar vivo ya que el entorno se construye activamente por todos los miembros del grupo.